lunes, 14 de marzo de 2011

La Comunidad del Abrazo

Cuentan que en un pueblo no muy lejano de aquí, en un barrio de tantos barrios de aquí o de allí, los niños y niñas nunca jugaban juntas, había quien jugaba con una maquinita, zas zas zas, había quien tecleaba un móvil que no llegaba a comprender, tic tac tic tac, y habia quien miraba a los que tecleaban, um um um, los niños y niñas del barrio siempre andaban aburrias, zas zas zas tic tac tic tac um um um zas um tic tac um, era tal la locura y el aburrimiento que casi siempre esta voceando: 

  • ¡Mamá, Papá! ¡Quiero el último juego!,
  • ¡Mamá, Papá! ¡Quiero el último móvil 3D con generación wifiglu startrek! 
  • ¿Y para qué niños? - Contestaban los padres.
  • ¡No lo sabemos!, pero lo queremos. - Decían entre sollozos los niños.
Papá y mamá iban al centro comercial lo más rápidamente posible para darles a sus retoños la exigencias de felicidad que requerían.
Pero extrañados comprobaban que a los pocos días nuevamente exigían nuevos artículos:

  • Mamá, Papá! ¡Quiero el último juego!,
  • ¡Mamá, Papá! ¡Quiero el último móvil 4D con retroalimentación asistida flaspack! 
  • ¡Cómo! ¿Otro juego, otro móvil?¿Y para qué niños? - Contestaban los padres, cada vez más exhaustos.
  • ¡No lo sabemos!, pero lo queremos. - Volvían a decir entre sollozos los niños.

La repetición: ¡Queremos! ¿Por qué? ¡No lo sé! Se repitía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, sin saber nunca cuando pararía...

Pero un día cualquiera, como cualquier otro día, llegó una niña nueva al barrio, de ella decían cosas extrañísimas que jamás se supo ni sabrá si eran ciertas pero lo que si es verdad es lo que ocurrió, veréis la niña cuando llegó la tarde, si dirigió al parque, y allí quedó sentada sola como si esperara a alguien pero aquel primer día nadie fue, los demás niños y niñas la miraban desde lejos murmurando lo rara que sería y continuando con su tic tac tic tac zas zas zas tic zas tic zas tac.

Al segundo día por la tarde, la niña volvió a sentarse en el parque, volviendo a esperar aparentemente a alguien que no llegaba, mientras los niños y niñas la observaban cada vez mas y murmuraban cada vez mas, mientras seguían con su tic tac tic tac zas zas tac zas zas...
Pero al tercer día algo extraordinario ocurrió, la niña volvió a su banco a esperar mientras los niños y niñas muertos de curiosidad dejaron a un lado su maquinitas varias y juntos fueron a buscar a la niña.

  • ¿Qué haces? - Le preguntaron.
  • Esperar. Contestó la niña.
  • ¿Esperar? Si aquí no viene nadie, le respondieron.
  • ¿Nadie? Acaso vosotros y vosotras no sois nadie.
  • ¡Nosotras! ¿Cómo ibas a esperarnos a nosotras si no pensábamos venir?. - Volvieron a preguntarle.
  • Porque sabía que os aburriríais de vuestras maquinitas y vendríais a jugar conmigo.
  • ¡Contigo!, JAJA¿Y por què tendríamos que jugar contigo?.
  • Porque os aburría todo el día de jugar a no jugar.
  • Nosotros no nos aburrimos, nos divertimos mucho, muchísimo jugando.
  • Mucho, muchísimo, entonces porque necesitáis cada dos días un juego nuevo.
  • A lo que contestaron: No lo sabemos, ¡pero lo queremos!
  • Pues conmigo no necesitaréis na de ná. - Replicó la niña.
  • Ah nó. - Saltó a decir uno de los niños - ¿Entonces como vamos a jugar?.
  • Si lo queréis saber, primero me tenéis que abrazar.
  • ¿Abrazar? - Gritaron todas al unísono.
  • Sí, todos y todas, abrazar.

Había niños que jamás la hubieran abrazado si por ellos hubiera sido, de la misma manera que muchas de las niñas, pero ocurrió algo extraordinario, una niña dió el primer paso y la abrazó y después otra, y luego otro y otra y otra y otro y así sucesivamente hasta que la abrazaron todas y todos.

Después de tanto abrazo, la niña comenzó a contar la historia del tesoro perdido que estaba enterrado allí mismo, a pocos metros de ellas, en aquel mismo parque, así que no hubo mucho tiempo que perder, se pusieron pies en polvorilla a encontrar el tesoro, y despues del tesoro perdido vino el escondite, el pillapilla, el pollito inglés, la una mi mula... y tantos y tantos otros juegos que no necesitaban de nada para que el tiempo volara ante sus ojos y volvieran a oir ahora a sus padres decir:

  • ¡Niños! ¡Niñas!, ¡venga todas para arriba!

Y os acordáis de aquel grito de los niños cuando sus padres les preguntaban,¿Y para qué niños?, y respondían... No lo sabemos, ¡pero lo queremos!,,  No lo sabemos, ¡pero lo queremos!...
Pues bien, aquel grito se cambió por el de ¡aún no mamá, un poquito más! ¡ un poquito más!.
Y así fue como aquel parque volvió a llenarse de niños y niñas que después de darse un gran abrazo entre todos y todas se llenaba de vida y juegos que nunca se perdían en el tiempo...

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